domingo, 30 de abril de 2017

Motivaciones

Me di cuenta de varios asuntos esta semana. Pensando en el pasado, recordé cuáles fueron mis más íntimas y sinceras metas que lograron motivarme a terminar mi carrera y titularme, cuando en algún momento pensaba llegar sólo al grado de licenciada. La respuesta fue bastante... 
Había cedido ante mis ganas de independizarme, sólo para poder tener mi espacio y lugar, pero además el trasfondo era convivir con quien en ese momento ocupaba el cargo de hacerme inmensamente feliz. Perseguí el camino que me apañaría para hacer realidad mi sueño de irme a vivir con él y llevar una vida de pareja constituida. Incluso quise pensar en un futuro con hijos.
Con tal que mi resolución y determinación eran tan potentes, que fui a todas las clases, estudié para todas las pruebas, hice mis trabajos con dedicación y preocupación; me encargué de subir mi promedio, ir a los terrenos, hacer todo lo necesario para lograr el objetivo de titularme. Me inventé una práctica, en base a ella redacté mi tesis; salí victoriosa del primer objetivo, a pesar de que la relación -desde que comencé mi tesis más o menos- se iba al carajo como el gráfico de un emprendimiento que sale como las wea.
Finalmente terminé la carrera y continué existiendo junto a esa persona, pero mis metas no estaban concretas. Faltaba el segundo paso, el más importante para mí. No lo pude lograr. No pude salvar la relación y arrastrarla hasta independizarme. No he podido todavía encontrar algún trabajo que pueda ser estable, porque en el fondo tampoco deseo trabajar por desesperación, y sé que las oportunidades con el tiempo vendrán. Quiero continuar estudiando además, y en esto sé que cuento con el apoyo de mis maravillosos -y a la vez desastrosos- progenitores. Les amo. Amo a toda mi familia.
Así es que, hallando la molareja del asunto; me vale pico el haber tomado una decisión y motivación desde algo que podría considerarse como básico y heteronormado. Porque gracias a ello crecí y ahora me encuentro cómoda, tranquila y feliz, a pesar de mis momentos de depresión que puedo atribuirle con un pequeño margen de error al clima. 
Mis motivaciones ahora son distintas, parten desde el amor propio, mi ego, mi autoestima que cultivo, y la satisfacción de moverme sobre mi propio eje a lo que me dan ganas de moverme. Tener completa autonomía de mis decisiones y vivir con ello en tranquilidad y, sobretodo, armonía.
En fin, como siempre digo... yo sólo quiero estar tranquila y pasarla bien. Así que gracias a las personas que apañan a que eso se haga realidad. 
Ojalá gane Guillier.

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