domingo, 7 de mayo de 2017

Carta súper dirigida a alguien que todas las personas que me conocen saben quién es.

Tengo muchas ganas de expresarme con respecto a esto, porque este fue mi fin de semana satánico, y de todo lo que pasó sólo puedo recapitular que me gustaría decirte cuán triste te ves. No porque a mí me causes una pena falsa provocada por tu rechazo en particular, sino porque realmente no encuentro que seas una persona que merezca reflejar que el trasfondo de su cualidad de androide es estar flun.
A todas nos han dañado alguna vez. Y todas hemos dañado también. Pero la gracia de crecer y seguir con los pies en la tierra, es que podemos sobrellevar las situaciones que nos marcaron, aprendiendo y dejando atrás el barro que envolvió nuestros zapatos. Eventualmente debemos dejar de manchar la casa y el barro debe quedar fuera.
Te encuentro un hombre demasiado bacán; en serio, demasiado hermoso, y en verdad te veo y me da lástima sincera el comprender que hayas sido dañado y no seas capaz de seguir adelante de una forma un poco menos insana. Podría estar llorando por mí, porque no me pescaste ayer, no me pescas ahora y no me vas a pescar nunca; seguramente voy a continuar pasando desapercibida a tus ojos, aunque mi olor y esencia quisieran que notases nuestra presencia. A veces siento que me estoy derritiendo en vida sólo para que veas por un segundo que estoy ahí, y que me gusta tu atención.
De verdad me pareces fascinante. Eres alguien que nunca había conocido y creo que nunca, en el fondo, conoceré. Te quiero, sí; obvio, o no estaría escribiendo una suerte de "carta" libre y cibernética que jamás en la vida leerás, así como tampoco jamás en la vida podrías comprender, porque no dejas que me acerque a ti. Si no te quisiera nada, nunca me hubiera dado cuenta de ti, no de la forma que lo hago ahora.
Igual... aunque no quisieras y no te dieras cuenta porque no existo para ti, me has dañado un poco. No estoy acostumbrada a acostarme con alguien a quien le resulto invisible. Por lo general las personas notan que me importan un poco más de la cuenta y suelen hacer algo al respecto. Me doy cuenta de lo insignificante que soy para ti, precisamente porque nada de lo que hago es relevante o tiene algún tipo de significado para ti. Que te invite al cine a ver una película que años más tarde será considerada "de culto", que de hecho me importe si tienes buen o mal gusto aunque no hayas visto mucho durante tu vida... son asuntos que no me pasan con cualquiera. Y que quiera enseñarte de algo que sé y esté dispuesta a pasar horas de mi vida viendo cine junto a ti, en el lenguaje de "la ñuño" parece ser algo similar a un punto de inflexión. Cuando me importa, simplemente no hay nada que hacer. Me importa. Qué lata que me importe, ¿no?
No voy a llorar proclamando que "eres súper importante para mí y estoy cortándome las venas", porque no es verdad. No dejaste que eso pasara y está bien. Somos muy diferentes y en parte eso es algo que me resulta demasiado atrayente de ti.
En fin, sólo quiero que sepas que, en el fondo, los sentimientos no están profundamente arraigados como para que no haya vuelta atrás, y cierto es que si estuviéramos cerca probablemente yo querría huevear contigo hasta que finalmente terminase de ser causa de excitación para ti, o tal vez tú dejes de parecerme atractivo. Como después de este fin de semana.
Creo que sólo accedería a juntarme contigo en calidad de estudio y satisfacción personal. Si algo me sigue resultando interesante, es tu forma tan retorcida de pensar algunas cosas a las que les das demasiadas vueltas, mientras que otras personas no necesitarían de todas esas vueltas para llegar a ese mismo punto de reflexión. Me interesaba además que siempre estuvieras dispuesto a aprender algo.
Podría, tal vez, seguir usándote como pedazo duro de lasciva entretención. Pero la iniciativa no va a volver a salir de mí. Estoy harta de sentirme como una estúpida, de aparecer ante ti con las manos tendidas, los brazos completamente abiertos y mi cuerpo desnudo y vulnerable sólo para que hagas lo que quieras conmigo. Me gustaba; me encantaba, pero hay asuntos más importantes. Está esa realidad de que en el fondo estoy buscando siempre crecer, no quedarme pegada en algo del pasado, y tú estás en esta segunda parte que es lo que me resulta menos atractivo de ti y ciertamente es lo que al final me aleja de desear seguir compartiendo tiempo a tu lado, y parar de gestionar momentos en los que eso pueda hacerse realidad.
Te extraño y te voy a extrañar un rato como esa persona que pudo haber sido más importante de lo que alguna vez podrás haber estado conciente de representar. Me cuestiono acaso sabes, te imaginas, has pensado o te das cuenta de que todavía existimos personas que podemos fijarnos en ti, apoyarte y estar a tu lado sólo porque eres tú y nada más. Y no atarse tanto ni ser jodidas ni exigentes, sólo comprender que hay una disposición y ganas de jugar al mismo juego, en la misma página.
Así que, para terminar, es que desearía despedir a esa ñuño que se embobaba cada vez que te veía, que se ponía como una adolescente porque no sabía cómo comportarse con toda esa química inexplicable y fuerte que ataba (cuando estuviste dispuesto) mi cuerpo al tuyo. Y a veces nuestras mentes, porque pensamos similar y eso también me gustaba harto de ti. Probablemente nunca me deje de gustar tu forma de comprenderlo todo, porque a veces me resulta demasiado fácil empatizar contigo.
Rayos... Veo el paquete completo hasta que recuerdo que te reprimes sentir algo por alguien porque no confías en que podrías tener una bonita, tal vez no tan duradera, pero feliz experiencia. Hoy termino de comprender que no te la puedo entregar yo, y la verdad no me importa tanto. Al parecer, más celebraría y me gustaría algún día verte feliz, sin miedo. Sólo disfrutar, dejarte llevar y ver qué pasa.
Espero que puedas encontrar la forma de experimentar lo maravilloso que es seguir adelante.
Parece que te agarré más fe de la que podrías asimilar.

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