miércoles, 31 de mayo de 2017

MAÑANA

AL FIN PODRÉ ZANJAR LO QUE TENGO PENDIENTE. MAÑANA, MAÑANA, MARIANA.

-CUADERNO
-NUTRIENTES
-TABACO
-PAPELILLOS
-FILTROS

¿Es tan difícil hacer una lista? Me demoré menos de 1 minuto y nadie tuvo que recordármelo. Evidencio que hay personas mucho más dispersas que otras; o tal vez en el fondo quieren que les estén picando todo el día hasta que hagan caso, porque no hay otra forma por la cual sean capaces de poner sus prioridades en orden.
Anoche formaba parte de una fraternidad universitaria. Había pequeños edificios con departamentos donde vivían los estudiantes, y yo por alguna razón me encontraba vagando por esas escaleras y pasillos color crema. 
No recuerdo cuál fue primero pero tampoco lo considero relevante. Llegué a este departamento pequeño donde vivía JP. Tenía posters del equipo de fútbol de la universidad de Chile sobre la cabecera de su cama. Tenía varias tazas de té, un hervidor y un microondas. Me convidó un té, me senté en la silla del escritorio, él en su cama, y comenzó feliz a hablarme de la vida. Le escuchaba sin mucha atención porque no hablaba de nada más que videojuegos y fútbol, lo que no es malo, pero creía que había más temas por conversar. Asentí pasivamente con la cabeza a todas sus exclamaciones sin sentido y bromas infantiles. Le dejé una bolsa blanca con algo adentro; no sé lo que era, pero fue el motivo de mi visita. Al terminarme el té le dije "bueno, me voy yendo. Ojalá te siga yendo bacán".
"Ya...", me dice, "pero igual podríamos juntarnos. Podríamos conversar más seguido y salir y no sé...".
En mis entrañas se cocinaba la especulación de que tal vez él estaba considerando que volvieramos a ser pareja. Le dije "jajaja, claro, tal vez". Pero era falso de mi parte. Me desagradaba hasta lo más superficial de mi piel; creo que cada uno de mis poros gritaba auxilio por salir de ese departamento. No había forma de que esa persona me agradase como para que saliéramos ni mucho menos pensar en ser pareja. Creí que era notorio porque mi lenguaje corporal no me permitía interactuar con nada, una clara señal de incomodidad e inseguridad. 
Ni siquiera me despedí con un beso en la mejilla ni un apretón de manos o un abrazo. Sólo hice una wave godbye y cerré la puerta tras de mí. Ahora me tocaba ir a otro departamento.
En ese departamento había perros, gatos y una persona demasiado drogada como para reaccionar o comportarse sin que el resto expresara reproche al interactuar con él. Pero con él me llevaba mucho mejor, pues cuando llegué le encontré en el suelo de una blanca cocina llena de loza acumulada y las encimeras con sus puertas abiertas. Me acerqué para ayudarle a levantarse tomándole de las axilas y usando toda mi fuerza para levantar ese maltratado cuerpo.
"¿Qué te pasó? Te traje la cosa"
"Nada... gracias... estoy todo ñato y estaba buscando comida..."
Se pegó en la cabeza con un mueble, le dolió mucho así que se sentó a descansar en el suelo de la cocina. Terminó dormido. 
Le ayudé a prepararse comida porque en mi sueño yo era servicial y además quería ayudarle. Cuando comía llegó la compañera de piso con los 2 perros. Preguntó si es que estaba el 3ro. "¿Otro perro más?"
"Sí, un Pug que tenemos que llevar al veterinario".
"¿En una gatera como para darth vader?"
La gatera daba pena porque el perro sencillamente no iba a ser capaz de ver ni ser visto por nadie. Era negra, pequeña, con la forma del casco; como para introducir un Pug e inmovilizarle hasta llegar al veterinario. Tenía un mango y una correa.
Él quería llevar al Pug, pero no podía. Ella le colgó el pug al cuello, dejó a los otros 2 perros y se fue. Le dije que le ayudaría a llevar al Pug al veterinario.
"No, ayudame con los otros; es que hay que llevar a los 3".
"¿Seguro?"
Tomé las 2 correas de los otros perros, pequeños, obsesos, inquietos y hediondos. Le recordé que no me gusta el olor a perro. Él dijo que le pasaba lo mismo, pero que "ya pico".
Salimos del departamento y comenzamos a bajar las escaleras. Él se cayó y me preocupé, porque nunca le había visto tan mal y encontré que era extremo andar así por la vida en la mañana; tal vez eran demasiadas drogas. El Pug salió volando con su cajita de darth vader. Me acerqué junto a las otras 2 perras, quienes se le tiraron encima para pasar sus lenguas suaves, húmedas y asquerosas por su cara, lo que lo despertó inmediatamente porque no fue capaz de soportar el asco que le producía el amor de esas perras. Especialmente el olor que se queda pegado...
"'¿Qué mierda te pasa?"
"¡Ñuño, recupera el pug! ¡Por favor, recupera el pug, es lo único que importa!"
"Weón imbécil estás tirado en la escalera y me pides al perro... UGH".
"Estoy demasiado ñato"
Le tuve que dejar levantándose solo. Me llevé a las perras, las 3 enojadas, bajamos lo que quedaba de escaleras y levantamos la caja/bolso de darth vader donde iba un Pug minúsculo con la lengua afuera. Apenas era visible.
"¿Ñuño, recuperaste el Pug? Ñuño, Ñuñooooooooooooo"
"Sí, imbécil".
Se reunió con nosotras. Las perras ya no le parlaban, igual que yo. Estabamos todas enojadas y chatas con el "ñato" porque era un inútil. Le pasé con un poco de furia el bolso del pug. Le dije que después del veterninario no le iba a ayudar más. Aún así me agradeció y pasó su mano por mi espalda, pero me alejé en actitud de rechazo. En ese momento salió una vecina, exactamente la misma mujer de Twin Peaks que llevó a la policía hasta el cadáver (temporada 3). Ella también tenía un perro. Pero en este sueño no estaba con su perro, estaba con una amiga. 
"HEY, ¿QUÉ LLEVAN AHÍ? ¿ES MI SOL?"
"Ñuño, hay que irse"
El "ñato" se puso histérico, y casi que gritando tomó a las 2 perras y corrió escaleras abajo. Entendí que la mujer de Twin Peaks había perdido a su Pug porque en el pasillo del piso de su departamento había una foto de "se busca pug llamado Sol".
Ugh, este imbécil se robó un perro... ¿cómo tanto?
Me froté la frente y los ojos enfrentando una gran decepción. Ante mis ojos había estado una de las varias personas imbéciles a las que había entregado parte de mi confianza, de mi bondad, de mi lealtad; ahí estaba, quebrada ante la veracidad de lo imposible, de que al fin se tratase de una persona que lo mereciera. Siempre me equivoco. Siempre, siempre... SIEMPRE me equivoco.
"Ese hombre tenía a mi Sol, y tú estabas con él. Voy a llamar a la policía".
La mujer desnudó mi ADN con su mirada. Nunca me volvería a dejar en paz; nunca dejaría de verme como una ladrona de perros, a pesar de que no hice nada. Todo por llevarme bien con el ñato que seguramente se había vuelto a caer por las escaleras, con las 2 perras y Sol.
Me rindo, me dije. 
Lamenté lo sucedido a la mujer, di media vuelta, llegué al primer piso y me largué asumiendo que todos los días la fuerza de los hechos me demostraba que lo mejor era por siempre estar sola, jamás ayudar, tener fe, ser leal, apoyar... nada.

Desperté con una sensación de repulsión hacia las personas con pene que alguna vez me han parecido atractivas. Ew.

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