domingo, 18 de junio de 2017

Efímero e insuficiente... o tal vez no

Ya que decidí que no pierdo nada y quiero encontrar a la Ñuño que entró a la piscina -no la que salió, por favor no-, me tiré a la psicina escribiendo otra entrada en el mismo día. Sería a la misma hora si es que pudiera estar desdoblada.
Recurrentemente estoy en el PC y veo una araña negra caminando atrás de la pantalla. Se me detiene el corazón y dirijo mi vista exactamente a ese punto en que creí verla. No está. Nunca está. Y cuando están, grito y chillo e intento salvar mi vida; agarro la croc o cualquier superficie plana y gruesa para no sentir el crujido de aplastar el exoesqueleto de la araña, y la aplasto. En esos momentos me siento valiente, y llego a pensar que puedo valerme por mí misma. Hasta que recuerdo las tarántulas y arañas de selva y acepto que me han derrotado.
Pero lucharé. Sí, probablemente me atreva a luchar nuevamente. Pero necesito una señal de que no será en vano. Quiero conocer, quiero saber más; quiero aprender y experimentar. Me quedan cosas pendientes, como me decía la Meli. Sigo sintiendo que moriré este año, y creo que es razón suficiente para retomar mis planes de la semana pasada y hacerme pico trabajando para juntar dinero e irme a vivir a otro lugar.
Ya no quiero vivir en San Pedro porque mucho taco. Pero veré qué me sale mejor: roomate o taco/arriendo barato.
Me dio el optimismo. Se fue la basurita y subí a la cima de la esperanza.
¿Cuánto dura esto?

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