jueves, 15 de junio de 2017

I sense... death, upon this realm

Siento una basurita por dentro, a la altura de mi diafragma. Tengo constantemente malos pensamientos y monólogos de resentimiento y odio hacia la humanidad. Reflejo todo lo que he sentido estos días en el resto de las personas, como si estuviera bien hacer algo así.
Hablando sola toco temas de la superficialidad, de cómo eso termina siendo más relevante que todo lo demás. De cuánto se esmeran algunas personas en ser reconocidas a través de seguidores superficiales en las rr.ss; me apena, porque las rr.ss tienen un potencial de crecimiento de intelectualidad enorme. Pero al final siempre nos topamos con el resultado de la mala educación. Las personas en general no conocen la sana discusión ni respetan a nadie, ni siquiera a sus familias o a quienes consideran (con cariño retorcido) por encima de los demás. Me deprime visualizar la superficialidad a flor de piel. Por eso instagram y tinder y esos espacios me parecen más aberrantes.
Es divertido lo que pasa en Twitter, en cambio. Estamos incansablemente twiteando al respecto de la situación política en Chile; apremia porque este año hay elecciones presidenciales. Entonces es que vuelan las noticias sobre quién dijo qué al respecto de qué y cómo y a quién y cuándo... etc. 
Deseo ver qué pasará cn Twitter cuando Guillier salga presidente.
Estos días me he mantenido firme ante la desesperanza de que las personas son malas. Le he advertido a mi gato que las personas se aprovechan de una personalidad dulce y tierna como la suya, pasiva y hermosa a la vez. Que tiene suerte de tenerme como abuela porque yo sólo se lo celebro y me aprovecho de su bondad para mi beneficio personal, que es hacerme feliz con su cariño felino. Pero le cuento que otras personas lo utilizarían. Le cuento -duh- el cuento de esa persona buena, tierna, leal, esforzada en sus relaciones interpersonales, especialmente cuando hay cariño, que se entrega cuando se siente segura sin importar mucho lo que pase después. Porque lo que pasa después siempre, SIEMPRE es malo. Siempre se acaba, o a veces utilizan a esa persona para satisfacerse y después la olvidan en la basura. Usualmente eso le sucede a las buenas personas, Toti, y finalmente algunas aprenden y terminan siendo malas como el resto, y otras se pierden o tienen la suerte de conocer a personas de poder que aparentemente son buenas y por ende ayudan a esta persona genuina. Esto no pasa muy seguido, Toti, y tienes que estar atento a lo siguiente: para tener poder, hay que hacer maldades. El poder se expresa en pura maldad.
Le dije: yo también soy mala. Y tú crees que soy buena contigo porque te alimento y te doy un espacio de mi cama para que duermas cómodo y calentito, como el privilegiado que eres. Mientras, yo vivo en el mundo de la triste y desleal humanidad, que hoy por hoy se presta de apreciar constantemente los logros efímeros, las caras y cuerpos de común acuerdo -o impuestos- que modelan para el resto su belleza escultural. Esa belleza que heredamos de los griegos. De esos mismos que tenían tantos tapujos sobre su sexualidad, que sí: se reducía al ejercicio del poder. Pero el poder de su civilización se observaba en el autocontrol de cada uno de sus individuos.
Pero no hablemos de los griegos... resulta un poco enredado y tedioso a la vez. Mi pregunta final para ti, Totoro, es ¿por qué querrías estar en contacto con la humanidad? ¿Por qué me quieres y te juntas conmigo si soy mala?
Me miraba con las pupilas dilatadas, cerca de su tarro de comida, protegido de su gula infinita tras la puerta que él definitivamente no puede abrir. Parecía comprender pero no importarle lo suficiente, porque tenía hambre. El hambre viene primero, abuela, no la conversación sobre cómo la humanidad se autodestruye poco a poco sobre la base de su existencia, que es la maldad.
No sé, Toti. Es que me cuesta demasiado aceptar mi realidad. Me cuesta como a Julio le costó ver a su padre pagando a la prostituta de quien se enamoró, en Julio comienza en Julio. Se me hace difícil porque básicamente todo lo que tengo que hacer es dejar pasar los días y olvidar, pero por la recucha que es difícil olvidar... ¿No hay una receta, una brujería para hacerlo fácil y con 100% de probabilidades de éxito?
Mi diafragma no deja de entregarme puntadas de basurita. Me siento podrida por dentro, como muchas otras veces en la vida, y pienso que nada salvo el copete y las drogas pueden mantenerme alejada de mis pésimos pensamientos.
La Milly me ignoró y eso me hace pensar que tal vez ya me morí, pero por alguna razón todavía no he podido dejar mi cuerpo inerte para su putrefacción. Quiero entregárselo a esa naturaleza que la humanidad dejó atrás, si es que alguna vez la tuvo, y estar tranquila esperando a vivir mi cuarta vida. Y que aquélla sea mejor. Que a pesar de ser idiota no sienta jamás estas basuritas que me encaminan al resentimiento, la decepción, la desesperación, la frustración y finalmente un poco de odio.
Represento el energúmeno perfecto de la falta de motivación por la vida.
Adiós.

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