domingo, 9 de julio de 2017

El mundo parece irremediablemente podrido. 
Odio sentir que la única forma de aportar o ayudar a alguien, es recurrir a la violencia. Odio ser violenta, pero hay momentos que creo que lo ameritan. Desearía haberme quebrado la mano haciendo trizas sus huesos faciales.
Ojalá hubiera volado algún diente por ahí. 
Mi pantalón debía morir con sangre, no ketchup.
La heteronormatividad siempre ha sido mi guerra; las personas que amo siempre querré protegerlas. Daría mi vida por esas personas.

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